CONCLUYENDO 2º

Bueno, pues nada... Ya ha pasado un curso, y parece que lo empecé ayer... Qué rápido pasa el tiempo, caramba. No me gusta que pase como si nada pasara... (No hagáis caso, retórica pura). 

Antes de nada, me gustaría dejar claro que la frasecita que decimos cuando no alcanzamos el metro de altura: Yo voy a ser profesora, parte de nuestra vocación, pues entonces no entendemos de sueldos, vacaciones, pero sí de hacer listas de asistencias, la de los positivos y negativos, pintarrajear los papeles con el boli rojo, escribir en la pizarra,... 

Ay, qué maravilla, el soñar me refiero. ¿Verdad? Cuando eres tan pequeño, con tantas ilusiones... Lo mejor es que las ilusiones siguen a pesar del tiempo... Aunque muchas no se cumplan, hay que intentar mantenerlas vivas. 




Cuando estás en el cole, idolatras a tu profe y lo imitas, como he dicho antes, con las pizarras, las correcciones, etc.  En el insti, ya empiezas a valorar si un profe te motiva, te explica bien la materia, si le importa que los alumnos aprendan,... 

Cuando empecé a cursar el TAFAD (Técnico Superior de Actividades Físicas y Animación Deportiva), fue interesante cómo te enseñaban a explicar a las personas de dispares edades cómo realizar bien un ejercicio, o las reglas de algún deporte o juego... Pero nada que ver tiene con lo que te enseñan en Magisterio.

Me explico, en el TAFAD te preparan para que puedas enseñar a personas a hacer deporte, por ejemplo, aeróbic, baile, tono o pilates, que es a lo que me dedico. ¿Pero de qué edades? ¿A qué ritmo? ¿Cómo se lo explicamos? ¿Con qué metodologías específicas? Te lo imparten de forma más generalizada. 

Bien, ahora nos vamos al Magisterio. ¿Qué he aprendido aquí? Con tantos apuntes, es normal que uno no se anime a leerlos todos para saberlo... Entonces, aquí una síntesis:

Para empezar, hemos aprendido que es en la Ilustración donde se empiezan a hervir las ideas que impulsan el concepto de la educación como camino para cambiar la sociedad, hasta entonces injusta. Hemos conocido a los precursores y a las figuras más importantes que influyeron en la pedagogía, así como Rousseau, Pestalozzi, Herbart, Dewey, Montessori,... No sólo hemos visto los cambios respecto a la consideración de la figura del niño, sino también las propuestas de un cambio metodológico innovador. Claro está el oír la expresión: la educación como el arte de enseñar.

A medida que vas estudiando las metodologías que proponen y ves la importancia que se le otorga al niño, vas dirigiendo automáticamente tu camino docente hacia un mundo en el que: 
  • El niño es considerado como la esperanza para que la humanidad cambie, con el fin de hacer una sociedad más justa e igualitaria. 
  • El niño es el centro del proceso de enseñanza - aprendizaje
  • Se toma conciencia de la gran influencia del currículum oculto y tu poder como profesor a la hora de inculcarle valores. 
  • Se tiene en cuenta las necesidades individuales y los distintos ritmos de aprendizaje del mocoso
  • Se tiene que cuidar el ambiente, que ha de ser adecuado, propenso al aprendizaje, tranquilo, lleno de belleza,...
  • Se debe tener la idea de propulsar ganas y el gusto por aprender, con el fin de que el niños se convierta en autodidacta, despertar la curiosidad,... 
  • Debemos conseguir del niño un adulto auto-suficiente, autónomo, crítico, pensante,...
  • El profesor debe tener en cuenta el contexto educativo, es decir, el contexto social, económico, político, cultural, religioso, moral,... que rodea al niño.
  • No nos interesa una educación en la que el niño sea pasivo, en la que recibe información de manera automática y memorística, una simple transmisión de conocimientos, sino que se adentre en un ambiente participativo y activo. 
  • La relación entre docente y alumno ha de ser de confianza y de respeto mutuo. 
  • Los niños deben aprender a ser cooperativos y colaborativos, trabajar en grupos siendo tolerantes y respetando las opiniones y esfuerzos de los compañeros. 



Lo más importante, luchar por mantener una educación libre, en la que nosotros no podemos tener la intención de hacer copias de los padres o profesores inculcándoles los valores que nos implantaron a nosotros nuestros antepasados, si lo que queremos es evolucionar. Sino que debemos intentar que lo niños se conviertan en personas críticas, que consigan implantar sus propios pensamientos, que sean autónomas, que no se dejen influenciar por la sociedad que les rodea. QUE SEAN ELLOS LOS DUEÑOS DE SU VIDA, QUE NO PERMITAN QUE NADIE LES MANEJE, QUE SEAN COMO ELLOS QUIERAN SER. 

 

Hay un antiguo refrán indio que dice así: La Tierra no es una herencia de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos. El problema está, bajo mi punto de vista, en que estamos tan empeñados dejar un mejor planeta a nuestros hijos que no nos planteamos por qué no dejamos mejores hijos al planeta. Y para dejarles mejores hijos, la Educación quiere encargarse de cambiar a las personas, que harán de ésta una Tierra digna de herencia para nuestros padres.

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